Las Torres de la Huerta fueron construidas entre los siglos XVI y XVIII en la llamada huerta alicantina, porción de tierra situada al noreste de la ciudad de Alicante (la Condomina, Tángel y Villafranqueza), regada por las aguas del pantano de Tibi a través de un complejo sistema de acequias y dedicada al cultivo de la vid. Esto produjo una gran riqueza que atrajo a los piratas berberiscos que, mediante rápidas incursiones con el fin de conseguir mercancías y esclavos, asolaban el Mediterráneo.
Para mitigar estos ataques se desarrolló un sistema defensivo que consistía en detectar la presencia de naves hostiles mediante torres-vigía en la costa. En situaciones de peligro se daba aviso rápidamente al resto de torres y poblaciones cercanas para que sus habitantes buscasen protección.
Posiblemente las primeras construcciones de la zona fueron villas romanas y alquerías musulmanas.
Es a partir del siglo XVIII cuando la estructura de las casas se adapta a la producción vitivinícola. En ese momento Alicante se convierte en una de las regiones vinícolas más renombradas y conocidas del país. Ya en el siglo XVI el Fondillón es conocido en la corte de Felipe II.
Las diversas crisis desde finales del siglo XIX con la filoxera y del XX con la pertinaz sequía y nuevos usos del suelo dan paso a un proceso de degradación de la Huerta de Alicante que conduce a su irreparable pérdida.
Algunas de las torres y casas aún existentes, unas reconstruidas y otras en estado de abandono total.
![]() |
| Torre Conde |
![]() |
| Torre Rejas |
![]() |
| Torre Boter |
![]() |
| Torre Ciprés |
![]() |
| Finca Carreres - Casa Blanca |
¿Estamos perdiendo nuestro patrimonio? ¿Qué podríamos hacer?













